Es cuanto, Semana y un día después de tu desaparición, únicamente física, cuando digno mis marcadores de felicidad, el "tecleo" que tanto me alimenta, las letras las he puesto a parir.
He visto tu imagen casi cien veces en menos de cien horas, casi parpadeo igual que la ultima vez que te ví, casi me pongo ahora a escribir de tí, pero no. Es el momento de decir adiós, adiós a la espera de que vuelvas con tus lacios rubios, rubios blancuzcos, rubios que solo míos y del abuelo eran. Es momento de que de mi mente te despidas mientras sigas llenándome de tu calor de mujer, sé que el camino nos alcanzará a las dos. Ahora tú, lueguito yo.
En estas doscientas cinco horas no puedo negar haberte llorado, besado, peleado, llorado, peinado, llorado y hasta acariciado con tanto sentir. No, no he podido desprenderme de tí fácilmente. Le he hablado hasta a ese dios que tanto rezabas, que tanto "te cuidaba", mira hasta donde he llegado, imáginate. Le he hablado a tu dios.
Te soy sincera, he necesitado hombros, hambre, hombres. Hombros para sostenerme, hambre que ya no me da, hombres/hembras todos se han escondido, y si están te juro que no los he visto. Te juro que se transparentean los seres cuando quiero llenar tu vacío. Gusanos en las tripas me han nacido, gusanos que me carcomen el ser.
Si vieras cómo cruje mi piel cuando recorre las canas de nuestro "Chago" casi a diario. Si vieras como quisiera sonreir y no le nacen las sonrisas. Se ha convertido en todo un desafío envenenar a los gusanos, se me han ensanchado las tripas para sostenerles. Gusanos en las tripas me han nacido y, se me ha convertido en un bulto enorme del que no me puedo zafar, hay quien pensaría que a otra cosa me refiero, pero, son gusanos lo que me han nacido, son gusanos los que se han quedado rigurosos a vivir en mis intestinos.
No sé que se supone que hago ahora con nuestros momentos, no me dijiste donde diablos debía esconderlos para que no se sintieran tan vivos. Quedan ahí, como fantasmas que husmean todos mis pasos.
He pretendido, a ilusión de mis ojos y los del abuelo, que nos tires una "ojeadita" de vez en cuando para ver que tal nos comportamos con tu casa. No recuerdo cuando fue la ultima vez que nos dejaste tocar esas flores del jardín frontal que tanto cuidabas, se me hace difícil ahora jugar papel de podadora/jardinera sin tu consentimiento.
Rosa, creo que es tiempo de levantarme de esta silla que no me deja despegar. Mi Ureñita, es inminente que cumplas esos regalos de "Día de Reyes" que te pedí mientras estuviste caída lejos de tu hogar. Quiero mi Rabo de Nube, a ver, si como dice Silvio, puedo montarme en él y saludarte de cuando en vez, de noche en noche, y, acostumbrarme al hecho de que has cambiado de domicilio.
Mientras, quedan estos gusanos comiéndome y haciéndose gordos. Acuérdate que las mariposas son larvas antes del vuelo.
Mientras, me quedan gusanos en las tripas. Parece ser que has engendrado frutos de tu memoria en mí.
Mientras Rosa Emilia, Mientras, sigues aquí abriendo y cerrando puertas por doquier.
Me despido, en espera de que tu también lo hagas
Ana, brava muchacha: estás muy triste y muy enojada. No hay estrategia de soluciones. Más solos estamos. Tu gente también sufre. Si no pueden darte lo que necesitas; no los ofendas. Las mujeres siempre están en los momentos cruciales. Los varones muchas veces no saben lo que hacer en las crisis y la desesperación. Espéralos si es posible. ¿No los esperaría Rosa Emilia?. Eso te diría: sigue en tus cosas, como a ella le daba gusto que lo hicieras. Adios amiga, Adios.
A pesar de las tribulaciones sabes que tienes personas q te aman.. soy una de ellas, aunque no soy muy buena expresandolo. Siento que te sientas tan mal en estos momentos, pero aun asi entiendo tus sentimientos y tu malestar, he pasado por ellos. Recuerda que siempre estamos aqui y que pase lo que pase siempre nos tendras.