Después de haber ingresado en "Norteamerica para los norteamericanos", me habia quedado sin saborear un poco de Sonia Silvestre con quien, tarde tras tarde mi madre y yo bailabamos de cuando en vez cuando a ella, seguida por el ritmo se le iban los pies solos en búsqueda de otro par de pies.
Imeem, esta paginita tan cheveronga, me las ha puesto a sonar, y, una de ellas la he repetido mas de doce veces desde que llegue de la calle calurosa esta tarde. "Quieres dormir, y yo quiero andar"

"Quieres dormir, y yo quiero andar

La noche es para un largo viaje

Y hay que llegar"

Quizás es asi como ahora estoy sintiéndome. Ya con menos presión en la cabeza, ya con menos interés por lo que antes me preocupaba. Ahora con las manos libres, llenas de ganas de rascarme las canas y sonreír. Sin "visas para sueños" y con sueño de enmugrecer las uñas en tierra dominicana.

Del otro lado del mar me espera la hermana cubana, del otro lado del mar queda gente que me quiere y algunos cuantos que quiero también. Dentro de 24 horas llega el padre a esta tierra anglosajona, dentro de diez minutos es probable que me lleve la ninfa del sueño. Ahora dicto el día, marco la hora y, sigo escuchando "Salí decidida a llegar, es verdad".