Sobre un cascarón de nuez
Sentirse prisionera de dos pies impedidos de correr, estar maniatada las manos (redundando), sapienatada (inventando palabras), izar velas, navegar a duelo con el viento sin destino alguno justamente sobre "Un cascarón de nuez", mirando atrás, mirando el porqué, cuando y qué de las cosas que fuimos enterrando en el pasado.
Poniendo brasas a la melancolía, encendiendo momentos que nunca estuvieron quietos, mirando, tocando, sintiendo, evidentemente queriendo ser.
He estado pensando en el tiempo gastado, en los momentos mal compartidos y en cómo me vuelvo nostálgica al hablar de las cosas que tanto he querido hacer y jamás me he atrevido. Algo así de "cómo huir cuando no quedan islas para naufragar", de como cuando empaqué, en sólo tres días, algunas cosas que creía iba a necesitar en el viaje de "limpieza del alma". Pantalones, camisetas, una carta verde -aun recuerdo como le miraba-, algo de dinero (lo necesario), unos apuntes de lugares que faltaban por conocer, unos teléfonos en una libreta y en el móvil, unas lágrimas de felicidad.
De vuelta, áquel regreso muchas veces relatado en esta coctelera, me puse a escribir las cosas que hice sin planear (el excesivo gasto en ropa y comida), las sonrisas que me dibujaron en la tez mis adoradísimos Báez, mi querido Freddy José, mi Laura, mi Laura!, mis amigos de siempre, los lugares recorridos, la libertad que llegué a expresar en cada recodo que me circundaba - y como la máquina de Metrocard y yo finalmente nos hicimos amigas-, la vida misma neuyorkina, lo que ella me enseñó, lo que me dejé enseñar.
Dejé fluir al Hudson, me dejé a la deriva, me volví un amasijo de experiencias inolvidables -todas-, y regresé empeñada en olvidar todo lo que ya bien no me hacía, impregnarme de experiencias mejoradas y mas pensadas, dedicarme a mí mas que nadie, algo de egoísmo para finalizar el año.
Ha llegado un diciembre quasi frío, dictándome respuestas nunca pensadas, llegan unos días que serán frios por algo mas que la temperatura. Llega el momento en que debo recordarme que estoy en pie simplementepara seguir siendo áquel velero que no mira hacia atrás, que se deja llevar por el viento y las olas del mar...
"Hay quién dice que fui yo"
Y la fuente esencialse la dejoa esta canción deSabinaque AnaBelén corea tan bien.
Se peinaba a lo garçon
La viajera que quiso enseñarme a besar
En la gare d´austerlitz.
Primavera de un amor
Amarillo y frugal como el sol
Del veranillo de san martín.
Hay quien dice que fui yo
El primero en olvidar
Cuando en un si bemol de jacques brel
Conocí a mademoiselle amsterdam.
En la fatua nueva york
Da más sombra que los limoneros
La estatua de la libertad,
Pero en desolation row
Las sirenas de los petroleros
No dejan reír ni volar
Y, en el coro de babel,
Desafina un español.
No hay más ley que la ley del tesoro
En las minas del rey salomón.
Y desafiando el oleaje
Sin timón ni timonel,
Por mis sueños va, ligero de equipaje,
Sobre un cascarón de nuez,
Mi corazón de viaje,
Luciendo los tatuajes
De un pasado bucanero,
De un velero al abordaje,
De un no te quiero querer.
Y cómo huir
Cuando no quedan
Islas para naufragar
Al país
Donde los sabios se retiran
Del agravio de buscar
Labios que sacan de quicio,
Mentiras que ganan juicios
Tan sumarios que envilecen
El cristal de los acuarios
De los peces de ciudad
Que mordieron el anzuelo,
Que bucean a ras del suelo,
Que no merecen nadar.
El dorado era un champú,
La virtud unos brazos en cruz,
El pecado una página web.
En comala comprendí
Que al lugar donde has sido feliz
No debieras tratar de volver.
Cuando en vuelo regular
Pisé el cielo de madrid
Me esperaba una recién casada
Que no se acordaba de mí.
Y desafiando el oleaje
Sin timón ni timonel,
Por mis venas va, ligero de equipaje,
Sobre un cascarón de nuez,
Mi corazón de viaje,
Luciendo los tatuajes
De un pasado bucanero,
De un velero al abordaje,
De un liguero de mujer.
Y cómo huir
Cuando no quedan
Islas para naufragar
Al país
Donde los sabios se retiran
Del agravio de buscar
Labios que sacan de quicio,
Mentiras que ganan juicios
Tan sumarios que envilecen
El cristal de los acuarios
De los peces de ciudad
Que perdieron las agallas
En un banco de morralla,
En una playa sin mar.

trovadorhp dijo
maravilloso Sabina, le debo mucho ...
30 Noviembre 2007 | 12:57 AM